Impuesto al débito y crédito bancario su uso para compensar ganancias

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EN ARGENTINA  Los impuestos se clasifican, de acuerdo con la materia que gravan, en tres grandes categorías: los Impuestos al Consumo (IVA, Ingresos Brutos); los Impuestos a la Renta (Impuesto a las Ganancias) y los Impuestos Patrimoniales (Bienes Personales y Ganancia Mínima Presunta).

Pero, existe otro tributo que «no encuadra» en esa clasificación: El Impuesto sobre los Débitos y Créditos Bancarios. Durante el año 2005 significó el 11% del total de la recaudación del país, lo que lleva a pensar que a pesar de haber sido «transitorio» en el momento de su creación, perdurará mucho tiempo entre nosotros.

La bancarización obligatoria de todas las operaciones para el cómputo de créditos y deducciones impositivas, que surge en función de lo establecido por la ley antievasión (25.345), desemboca directamente en el impuesto.

En la actualidad es poco lo que se puede computar como pago a cuenta de otros impuestos (el 34% de lo cobrado por las acreditaciones bancarias), por lo que se transforma en un tributo autónomo.

Fue creado en el año 2001 con el objetivo de anticipar el cobro de los otros impuestos; considerando a los movimientos en las cuentas bancarias que realiza el contribuyente, como un indicador fiscal de la actividad económica que desarrolla.

La ley 25.413 estableció el impuesto considerando los créditos y débitos efectuados en cuentas abiertas en entidades financieras; pero, también se encuentran gravados todos los movimientos o entregas de fondos -propios o de terceros- que se efectúen sin intervención de un banco; cualquiera sea el mecanismo utilizado. En este último caso, el dictamen de la Dirección Técnica de la Administración Federal de Ingresos Públicos (DAT 15/04), determinó que la cancelación de obligaciones con proveedores implementada mediante depósito de sumas de dinero en efectivo en las cuentas bancarias de los mismos -forma de pago aceptada por la ley antievasión 25.345-, se encuentra alcanzada por el impuesto al cheque, debiendo en este caso ingresar el gravamen el contribuyente que realiza el pago. El dictamen se fundamentó en que el uso de un mecanismo organizado de pago que reemplace el uso de cuentas bancarias para cancelar deudas comerciales, se encuentra dentro de la materia imponible.

En el mismo sentido, en el año 2003 la AFIP interpretó a través de una nota externa, que todos los movimientos de fondos que se efectúen -por cuenta propia o de terceros- mediante el servicio de transporte de caudales para efectuar pagos, reemplazando el uso de cuentas bancarias, también se encuentran gravadas por el tributo.

Actualmente, el impuesto se calcula aplicando la tasa general del 0,6% sobre los créditos y sobre los débitos bancarios. La alícuota se reduce a la 0,25% cuando se trata de contribuyentes que se encuentran exentos o no alcanzados, en forma concurrente, por el impuesto a las ganancias y en el impuesto al valor agregado; por ejemplo el caso de los monotributistas. Éstos, para poder gozar del beneficio tienen que presentar una nota al banco acreditando la condición de pequeño contribuyente.

Por otro lado hay actividades que tributan alícuotas reducidas (0,075%), por ejemplo: los corredores o comisionistas de granos y consignatarios de ganado; las droguerías y distribuidoras de especialidades medicinales; empresas que operen sistemas de transferencias electrónicas por internet, únicamente para los créditos originados en los importes recibidos de los ordenantes y para los débitos generados por los pagos a los beneficiarios.

Exenciones

Existen determinados movimientos bancarios que se encuentran exentos en el impuesto, por ejemplo: los depósitos que se realizan en las cuentas de sueldo de los empleados en relación de dependencia; sin embargo, el empleador tiene que pagar el impuesto por el débito del importe de la nómina salarial en su cuenta bancaria. Tampoco están alcanzadas las transferencias bancarias de fondos que se efectúen por cualquier medio, excepto mediante el uso de cheques, que tengan como destino otras cuentas corrientes que pertenezcan al ordenante de los giros.

El gravamen no se aplica a los pagos con endosos de cheques, ni a los pagos que las empresas hacen utilizando cajas chicas o fondos fijos.

Los débitos y créditos en cajas de ahorro, no se encuentran alcanzados por el impuesto, en tanto no se efectúen en el marco de un sistema de pagos organizado que reemplace el uso de las cuentas corrientes. Tampoco se encuentran gravados los créditos en cuenta corriente originados en la acreditación de cartas de crédito y/o cualquier otro instrumento que cancele el producido de la exportación.

También están exentos los créditos en cuenta corriente originados en préstamos bancarios, y los débitos y créditos de las cuentas en las que se depositen libranzas judiciales.

Evolución histórica

Originalmente, la tasa del impuesto fue 0,25%, con aplicación para los hechos imponibles perfeccionados desde el 3 de abril de 2001 hasta el 2 de mayo de 2001, sin poder computarse como pago a cuenta de ningún impuesto. Luego, desde el 3 de mayo de 2001 hasta el 31 de julio de ese año la alícuota se fijó en el 0,4%. Por último, a partir del 1 de agosto de 2001 y hasta la actualidad la alícuota general se estableció en el 0,6%.

Parte del impuesto al cheque se podía computar como pago cuenta de otros impuestos y sobre las contribuciones patronales de seguridad social. Este beneficio tuvo vigencia hasta el 17 de febrero del 2002; a partir de esa fecha, lo que se abonó por el impuesto no tenía opción de crédito impositivo.

La evolución en el cómputo como pago a cuenta de otros impuestos fue la siguiente: (los porcentajes se aplican sobre el impuesto cobrado tanto por los débitos como por los créditos bancarios) – VER CUADRO.

En el mes de mayo del año 2004, se restablece el beneficio de pago a cuenta (Decreto 534/04), posibilitando a los titulares de cuentas bancarias computar como crédito de otros impuestos el 34% del importe cobrado únicamente por las acreditaciones bancarias (depósitos).

Ese porcentaje se podrá computar como pago a cuenta en las declaraciones juradas anuales, y en los anticipos del impuesto a las ganancias y/o del impuesto a los activos empresarios (ganancia mínima presunta). De existir un remanente no computado de crédito, podrá ser trasladado en el tiempo hasta su agotamiento.

Forma de cómputo:

a) Cómputo de crédito contra la declaración jurada: se puede computar el crédito de impuesto acumulado hasta el último día del mes anterior al vencimiento de la presentación de la declaración jurada.

b) Cómputo de crédito contra los anticipos: se efectúa considerando el monto del crédito sin utilizar hasta el último día del mes anterior al del vencimiento del anticipo.

El beneficio también alcanza a los empleados en relación de dependencia, quienes a fin de año deberán presentar una nota a sus empleadores informando el crédito de impuesto que podrá descontarse en la liquidación anual del régimen de retención del impuesto a las ganancias.

Por una disposición de la AFIP, las entidades bancarias se encuentran obligadas a informar en sus extractos bancarios el importe de impuesto que puede computarse como pago a cuenta.

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